Como sabréis los pocos que hayan pasado alguna vez por aquí, este blog trata, o intenta hacerlo porque hasta ahora ha estado un poco abandonado, sobre y especialmente control social y tecnología. Este tema, el de mezclar tecnología y control social, siempre parece algo muy lejano, porque muchas veces se tiene el error de hablar de estas nuevas formas de control como cosas “futuribles”, y se intenta pintar un negro porvenir. Sin darnos cuenta de que ese futuro del que hablamos mañana, va siendo poco a poco hoy. Y que la gran capacidad del ser humano para adaptarse a las nuevas situaciones hace que pase “casi” desapercibido.
¿Quién podría pensar sino hace tan solo 10 años que nuestras calles estarían rodeadas de cámaras de videovigilancia?. ¿O que todos nuestros datos estarían almacenados en opacas y desconocidas bases de datos?.Nadie. Nadie excepto algunos científicos, algunos buenos autores de novelas de ciencia ¿ficción?, y los paranoicos (sin acritud) de la privacidad.
Ahora, cuando se habla del futuro del control social, nos asustamos con la idea de tener chips dentro del cuerpo, o incluso de que nos puedan leer la mente. Y sin embargo pasamos por alto muchos pequeños detalles, que poco a poco van perforando la resistencia del individuo a que se entrometan en sus vidas y lo va preparando para cuando vengan estos grandes avances.
Por eso quiero comenzar esta serie de artículos sobre cosas cotidianas que ayer no lo eran. Para hacer ver que el negro futuro escrito por los distópicos, o por los utópicos, podría ser perfectamente posible en unos años. Para comenzar me voy a estrenar con el popular servicio de bicicletas municipales de Barcelona.
Un servicio criticado, a mi entender de forma un tanto demagógica, por parte de un sector activista de la ciudad. El Bicing es a todas luces, una buena idea. Una forma de compartir un medio de transporte ecológico, que no produce casi ruido y que no gasta energía. Aunque nadie discute que se podría haber puesto en marcha de otras mil maneras.
Su uso es muy sencillo. No consiste más que una amplia red de estaciones en la ciudad completamente informatizadas, de las que los usuarios sacan las bicicletas acercando una tarjeta.
Está claro que la informatización del servicio, era para una ciudad como Barcelona, un requisito indispensable para que el funcionamiento del mismo fuera efectivo y práctico. Sino, ¿cómo se podrían compartir tantas bicicletas?. ¿cómo podrían hacer su trabajo las furgonetas del bicing que redistribuyen las bicis por las estaciones?. ¿Cómo podrían haber evitado el apalancamienteo de las mismas por parte de los usuarios?.
Seguramente viviendo de otra manera se podría haber puesto en marcha un servicio mucho más digno sin necesidad de ningun tipo de control. Es más, quizás ni siquiera hubiera sido necesario. Pero en la Barcelona de hoy, millones de personas viviendo en cubículos e interactuando de forma caótica, la tecnología sirve precisamente para poder poner orden en el caos, y hacer viable un sistema de préstamos como éste.
Tampoco quiero desviarme demasiado del tema, y supongo que intentaré desplegar mis teorías sobre tecnología y sociedades complejas poco a poco. Ahora me centraré en la idea inicial del artículo, la forma en la que el bicing, ayuda a ver el control como una realidad cotidiana, y por tanto asumible, esperable y deseable:
1. En primer lugar, y como podemos leer en la vigilanta, mucha gente que use el bicing tendrá su primera tarjeta RFID. Se podrian usar otros sistemas. Por ejemplo un teclado numerico o incluso una tarjeta sin RFID. Pero han optado, supongo que por motivos económicos, por la maldita RFID. El caso es que ya se van normalizando el uso de este tipo de etiquetas que actuan por radiofrecuencia y a distancia.
2. En segundo lugar geolocalización, aunque no en tiempo real (por ahora). Y es que para ser capaz de llevar el control de las bicis: dónde se encuentran, quién fue su último usuario, tiempo de uso por servicio…todo el histórico de nuestras rutas de Bicing son monitorizados y archivados. Lo que supone por lo menos: Hora, día, fecha, usuario, estacion de salida y de llegada. Esta característica anunciada en los boletines del Bicing nos confirma algo que era obvio, ahora queda saber ¿quién tiene / tendrá acceso a esos datos a parte del propio usuario?
Eso lo dejaremos para otros posts…
Alguien 8:32 pm on August 11, 2009 Permalink
Probando el nuevo formato