Fundación
Hace tiempo que me vino una vena lectora que por suerte todavía no me ha abandonado. Ahora mismo tengo entre mis manos uno de esos libros de los que he postergado su lectura una y otra vez: “Fundación” de Isaac Asimov (el padre de esas perfectas, bonitas y sobre todo ingenuas leyes de la robótica).
Tengo que decir que me gusta, aunque sólo estoy leyendo el primer libro. Y en resumen se podría decir que es una novela, en realidad una serie de novelas, de historia donde abunda la política (junto con sus inseparables traiciones), la guerra por los recursos naturales, la lucha por un gobierno galáctico… eso sí, todo en un futuro muy, muy, ¿muy lejano?.
El caso es que me ha hecho bastante gracia, sobre todo teniendo en cuenta la curiosidad que siento por el ocaso de las civilizaciones. Y he copiado unos cuantos párrafos que creo que podrían ser bastante premonitorios.
Todo lo que sube… baja:
TRÁNTOR — … Al comienzo del decimotercer milenio, esta tendencia alcanzó su punto culminante. Como centro del Gobierno imperial durante ininterrumpidos centenares de generaciones, y localizado, como estaba, en las regiones centrales de la Galaxia, entre los mundos más densamente poblados e industrialmente avanzados del sistema, no pudo dejar de ser el grupo humano más denso y rico que la raza había visto jamás.
Su urbanización, en progreso continuo, había alcanzado el punto máximo.
Toda la superficie de Trántor, 1.200 millones de kilómetros cuadrados de extensión, era una sola ciudad. La población, en su punto máximo, sobrepasaba los cuarenta mil millones. Esta enorme población se dedicaba casi enteramente a las necesidades administrativas del imperio, y eran pocos para las complicaciones de dicha tarea. (Debe recordarse que la imposibilidad de una administración adecuada del imperio galáctico bajo la poca inspirada dirección de los últimos emperadores fue un considerable factor en la Caída.)Diariamente, flotas de decenas de miles de naves llevaban el producto de veinte mundos agrícolas a las mesas de Trántor… Su dependencia de los mundos exteriores en cuanto a alimentos, y, en realidad, todas las necesidades de la vida, hicieron a Trántor cada vez más vulnerable a la conquista por el bloqueo.
Durante el último milenio del imperio, las numerosas y hasta monótonas, revueltas hicieron conscientes de ello a un emperador tras otro, y la política imperial se convirtió en poco más que la protección de la delicada yugular de Trántor…
Enciclopedia Galáctica.
Cuestión de condicionamiento:
— Es cuestión de opiniones, Gaal. Si has nacido en un cubículo y crecido en un pasillo, y trabajado en una celda, y pasado tus vacaciones en una habitación solar llena de gente, es lógico que la salida al aire libre y el panorama del cielo por encima de tu cabeza te ponga nervioso. Obligan a los niños a subir aquí una vez al año, desde que cumplen los cinco. No sé si les hace algún bien. En realidad; no disfrutan mucho de ello y las primeras veces gritan como histéricos. Tendrían que empezar en cuanto aprenden a andar y venir aquí una vez por semana.
Prosiguió:
— Claro que, en realidad, no importa. ¿Y si nunca en su vida salen al exterior? Son felices ahí abajo y administran el imperio. ¿A qué altura cree que estamos?
Un último empujoncito:
— La caída de Trántor — dijo Seldon— no puede ser detenida por ningún esfuerzo concebible. [..]
Ya ahora recuerdan la vida de sus abuelos con envidia. Verán que las revoluciones políticas y los estancamientos comerciales aumentarán. La Galaxia será regida por la idea de que lo único que tendrá importancia será lo que un hombre pueda conseguir por sí mismo y en aquel mismo momento. Los hombres ambiciosos no esperarán y los poco escrupulosos no se quedarán atrás. [..]