Y ahora los editores…

Tarde o temprano tenía que ocurrir. Aunque lo de los editores no tiene ningún tipo de justificación, porque era cuestión de tiempo que con la entrada de cada vez más pantallas (de cualquier tipo y tamaño) en la vida de las personas, el papel perdería protagonismo.

Pero aquí eso daba igual, aquí se seguía confiando en los astros y en el buen resultado de lo que siempre funcionó y seguiría siendo así hasta el final de los tiempos. Y ahora pasa lo que pasa, que empiezan “las pérdidas” y todos a llorar a Papá estado para que a golpe de recorte de libertades, les dejen contentos y aumenten su agonía unos meses más:

Los editores de libros achacan a la ‘piratería’ digital pérdidas de 150 millones

Por eso, como poseedor de un libro electrónico e internauta hastiado de la mandanga de los gestores de derecho de la propiedad intelectual, me gustaría comentar algunas cosas sobre todo este tema.

El Mercado

Vivimos en un mundo en el que los cambios se suceden a una velocidad vertiginosa. La existencia de la red como un ente omnipresente que conlleva a la práctica totalidad de conectividad de todos los aparatos que usamos habitualmente:  ordenadores, televisores, teléfonos móviles, ebooks, videoconsolas…. y lo barato que resulta almacenar y crear la información, ha devaluado el precio de la misma. Y la información se traduce en vídeos, libros, música.

Toda la industria del ocio ha sido una industria especuladora. Y no uso esta palabra como algo despectivo, pero su actividad principal, en realidad como la de cualquier otro negocio, ha sido ésa. Que en vez de sardinas fueran canciones de Michael Jackson no cambia el resultado final. El caso es que se han volcado ingentes cantidades de beneficios,  cada vez más crecientes, en la medida en que el mundo se hacía más pequeño y los procesos de copia eran más baratos y rápidos, hacia esta industria.

Sin embargo, cuando surgieron los formatos digitales de compresión de audio como el MP3, y poco a poco se popularizaron otros como los de vídeo, el papel de los intermediarios quedó simplemente más vacio. Lo mismo que pasaría si todo el mundo pudiera pescar sardinas, o convertir el plomo en oro.

Los libros electrónicos

Como decía un poco más arriba, al menos la industria de la música y del celuloide han tenido la “excusa” de que “no les había dado tiempo a reaccionar”. Pero la del libro, sobre todo la española, no tiene más justificación que la:

Prepotencia, por creer que “el libro es el libro” y nadie querrá sustituir el precioso olor de las páginas por dispositivos electrónicos extraños.

Éste es uno de los argumentos más curiosos. Sí, está claro que hay muchos enamorados de los libros, como de los vinilos o de las películas VHS.  Pero las ventajas del libro electrónico son más que evidentes: si tienes una casa pequeña, si viajas mucho, si lees artículos de internet, y ya no digamos si perteneces a sectores profesionales que necesitan libros técnicos: caros, pesados y poco decorativos.

Eso sin contar con que no hay ninguna ley universal, hasta ahora, que impida tener tus libros favoritos en papel y todo lo demás en tu ebook.

Ignorancia, por subestimar una nueva forma de entender la cultura. Por pensar que los “extraños gadgets” no evolucionarían hasta convertirse en parte de la vida cotidiana tal como lo han hecho los reproductores mp3, o los reproductores de películas hasta en teléfonos móviles.

Estupidez, no solo han ignorado y subestimado a la literatura electrónica, sino que encima han dejado que otros le coman el terreno completamente. Los libros “originales” que se pueden encontrar en castellano para este tipo de dispositivos son muy pocos, y las tiendas dan bastante pena. ¿Solución hasta el momento?. La de siempre, en la red puedes encontrar cualquier libro. Si quieres comprar puedes hacerlo en grandes tiendas como Amazon o Barn&nobles, e incluso en muchas editoriales directamente. Y desde hace un par de semanas la guinda del pastel: itunes.

Que hagan lo que quieran, pero las editoriales españolas llegarán tarde y mal. Si es que llegan, que lo dudo. ¿Por qué una gran editorial italiana, americana o alemana cederá los derechos de distribución de sus libros a un país, cuando las fronteras digitales no entienden de esas cosas? Pero no hay que preocuparse, aquí ya se lo están currando para que no despegue, entre otras cosas porque los libros electrónicos, al contrario que los de papel, seguirán tributando al 16%.

The end

Así que ahora estamos en un punto extraño. En el que las grandes corporaciones siguen viviendo de recuerdo y tiempos pasados mejores. Que se olvidan del liberalismo, del adaptarse y morir, y de todas esas cosas tan “bonitas” que nos enseñan a traves de sus controlados medios de comunicación, y que tanto bien hace a la inepta clase política.

Por otro lado los autores y artistas, gente comprometida en otro tiempo, que no se dan cuenta de que la Red ha acabado con los intermediarios, de que cualquiera puede escribir una buena novela, una buena canción, o una buena serie y compartirla. Es decir, que la cultura se ensancha, y se toca a menos. No quieren ver que hay que volver a vivir de los conciertos, de escribir muchos libros, o de dejarse la piel en el escenario como cualquier hijo de vecino que arregla tuberías, ordenadores o pinta casas.

Esto no quiere decir que no se pueda ganar dinero con la cultura, sino que quizás en el futuro tener una buena voz, o escribir un buen libro no será sinónimo de que te haya tocado la lotería, ni a ti, ni a tus hijos, ni a los hijos de tus hijos.

El tiempo dirá…

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